Diagnóstico y propuestas para
mejorar las competencias investigativas en estudiantes de medicina humana de la
Universidad San Pedro, Chimbote
GUILLERMO BARRANTES REYES
APOLINAR PAREDES VASQUEZ
Fecha
de recepcion: 05 julio 2025. Fecha de
revisión 07 julio 2025 Fecha de publicacion 09 julio 2025
Resumen
El presente
estudio tuvo como objetivo diagnosticar el nivel de competencias investigativas
en estudiantes de medicina humana de la Universidad San Pedro, sede Chimbote, y
proponer estrategias para su fortalecimiento. Se empleó un diseño cuantitativo,
no experimental, transversal y descriptivo. La muestra estuvo conformada por
130 estudiantes de pregrado, seleccionados mediante muestreo estratificado. Se
aplicó un cuestionario validado, que evaluó las dimensiones: actitud hacia la
investigación, conocimientos metodológicos y habilidades para la ejecución y
comunicación científica. Los resultados evidenciaron que solo un 16% de los
estudiantes presentaron un nivel alto de competencias investigativas, mientras
que un 52% se ubicó en nivel intermedio y un 32% en nivel bajo. Las actitudes
hacia la investigación fueron mayoritariamente positivas; sin embargo, las
deficiencias en conocimientos metodológicos y habilidades prácticas fueron
notorias. En función de estos hallazgos, se proponen estrategias pedagógicas como
la inclusión de asignaturas específicas, talleres prácticos, mentorías
personalizadas y mayor integración de la investigación en el currículo. Se
concluye que existe una necesidad urgente de fortalecer las competencias
investigativas para contribuir a la formación de médicos con pensamiento
crítico y capacidad para generar evidencia científica.
El desarrollo de competencias investigativas en los
estudiantes de medicina es esencial para formar profesionales capaces de
generar conocimiento científico y
fundamentar su práctica en la evidencia (Vera &
Rojas, 2023). Sin embargo, investigaciones recientes reportan carencias
significativas en estas competencias en estudiantes universitarios peruanos
(Torres & García, 2022). Este estudio tuvo como objetivo diagnosticar el
nivel de competencias investigativas en estudiantes de medicina humana de la
Universidad San Pedro, sede Chimbote, y proponer estrategias pedagógicas para
su fortalecimiento. Se realizó un estudio cuantitativo, no experimental, transversal
y descriptivo, con una muestra de 130 estudiantes seleccionados mediante
muestreo estratificado. Se utilizó un cuestionario validado, que evaluó las
dimensiones actitudinal, cognitiva y procedimental (García et al., 2019). Los
resultados mostraron que solo el 16 % de los estudiantes presentan un nivel
alto de competencias investigativas, mientras que el 52 % se encuentra en un
nivel intermedio y el 32 % en un nivel bajo, evidenciando especialmente
limitaciones en conocimientos metodológicos y habilidades para diseñar y
ejecutar investigaciones (Pérez & Morales, 2021). La mayoría de los
estudiantes manifestó actitudes favorables hacia la investigación, aunque con
escasa experiencia práctica (Martínez et al., 2021). En función de estos
hallazgos, se propone implementar cursos de metodología científica, talleres
prácticos y programas de tutoría para fortalecer las competencias
investigativas desde los primeros ciclos (Jiménez & Castro, 2020). Se
concluye que es prioritario reforzar la formación investigativa para garantizar
una educación médica de calidad y una práctica profesional basada en la
evidencia (Vargas & Salazar, 2020).
Introducción
En la
educación médica contemporánea, las competencias investigativas constituyen un
componente esencial de la formación integral de los futuros profesionales de la
salud. Estas competencias no solo permiten al médico interpretar críticamente
la literatura científica, sino también generar nuevo conocimiento y fundamentar
sus decisiones clínicas en la evidencia (Vera & Rojas, 2023). La
Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021) subraya que la investigación es
uno
de los
pilares fundamentales para mejorar la calidad de los sistemas sanitarios, por
lo que su enseñanza desde las etapas universitarias resulta imprescindible.
Las
competencias investigativas pueden definirse como el conjunto articulado de
conocimientos, habilidades y actitudes orientadas a identificar problemas
relevantes, formular preguntas de investigación, diseñar y ejecutar estudios
científicos, analizar e interpretar datos, así como comunicar los hallazgos de
manera adecuada (García et al., 2019). Estas competencias incluyen una
dimensión actitudinal, que abarca la motivación e interés por la investigación;
una dimensión cognitiva, referida a los conocimientos metodológicos básicos; y
una dimensión procedimental, relativa a la ejecución práctica de los procesos
investigativos (Vargas & Salazar, 2020).
En el caso
particular de los estudiantes de medicina, diversos estudios realizados en
América Latina han evidenciado una tendencia recurrente: si bien la mayoría de
los estudiantes manifiesta una actitud positiva hacia la investigación, las
deficiencias en conocimientos metodológicos y habilidades prácticas son
notorias (Pérez & Morales, 2021; Torres & García, 2022). Esta situación
limita su capacidad para contribuir activamente al desarrollo científico y
plantea desafíos para las universidades, que deben asegurar una formación que
fomente el pensamiento crítico y la práctica basada en la evidencia (Martínez
et al., 2021).
En Perú, la
investigación universitaria enfrenta diversos obstáculos, como la baja cultura
científica institucional, la escasa integración de la investigación en el
currículo, la falta de tutores especializados y las limitadas oportunidades de
participación estudiantil en proyectos reales (Jiménez & Castro, 2020). En
este contexto, resulta relevante realizar diagnósticos situacionales que
permitan identificar las principales fortalezas y debilidades de los
estudiantes en cuanto a sus
competencias
investigativas, así como diseñar estrategias pedagógicas orientadas a su
fortalecimiento.
Por lo
tanto, el presente estudio tiene como objetivo diagnosticar el nivel de
competencias investigativas en los estudiantes de medicina humana de la
Universidad San Pedro, sede Chimbote, y proponer estrategias pedagógicas para
su mejora. Este trabajo busca contribuir al diseño de políticas académicas
orientadas a garantizar una formación médica de calidad y acorde con las
demandas actuales de la profesión.
Marco teórico
Las competencias investigativas son un conjunto integrado de
conocimientos, habilidades, actitudes y valores que permiten a los estudiantes
formular preguntas relevantes, diseñar y ejecutar investigaciones, analizar
críticamente información y comunicar los resultados obtenidos (Vargas &
Salazar, 2020). En el ámbito de la medicina, estas competencias son
fundamentales porque los profesionales de la salud deben tomar decisiones
basadas en la mejor evidencia científica disponible, lo que implica tanto
capacidad para interpretar críticamente la literatura como para contribuir
activamente a la generación de conocimiento (Martínez et al., 2021).
La Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2019) señala que la
investigación médica es una competencia transversal que debe desarrollarse
desde las etapas iniciales del pregrado, con el fin de garantizar una práctica
clínica segura, actualizada y contextualizada. Esto coincide con lo planteado
por Vera y Rojas (2023), quienes sostienen que los médicos con mayores
competencias investigativas presentan mejores niveles de pensamiento crítico,
autonomía intelectual y compromiso con la mejora continua de la calidad
asistencial.
Las competencias investigativas en estudiantes universitarios suelen
analizarse a partir de tres dimensiones: actitudinal, cognitiva y procedimental
(García et al., 2019). La dimensión actitudinal hace
referencia a la disposición, el interés y la motivación para participar en
procesos de investigación; la dimensión cognitiva engloba los
conocimientos teóricos sobre metodología científica, diseños de investigación,
estadística y ética; y la dimensión procedimental alude a las
habilidades prácticas para plantear, ejecutar y comunicar proyectos de
investigación (Pérez & Morales, 2021).
Estudios recientes evidencian que, aunque los estudiantes de medicina
suelen presentar actitudes positivas hacia la investigación, las dimensiones
cognitiva y procedimental muestran importantes carencias. Por ejemplo, Torres y
García (2022) encontraron en una universidad peruana que más del 60 % de los
estudiantes desconocía las principales normas de redacción científica y
mostraba inseguridad para formular hipótesis o seleccionar diseños de
investigación adecuados.
Las deficiencias en las competencias investigativas no solo se deben a
características individuales de los estudiantes, sino también a factores
institucionales y pedagógicos. Según Jiménez y Castro (2020), la falta de
espacios curriculares dedicados a la formación metodológica, la escasa
disponibilidad de tutores especializados y las limitadas oportunidades de
participar en proyectos reales de investigación afectan el desarrollo de estas
competencias. Asimismo, Martínez et al. (2021) destacan que la enseñanza
excesivamente memorística, sin enfoques activos y críticos, dificulta el
aprendizaje significativo de la investigación.
Diversos autores coinciden en que las estrategias más efectivas para
mejorar las competencias investigativas en estudiantes de medicina incluyen: la
inclusión de asignaturas de metodología y redacción científica desde los
primeros ciclos, el desarrollo de talleres prácticos periódicos, la
implementación de programas de mentoría con docentes investigadores y la
creación de semilleros o grupos de investigación estudiantiles (García et al.,
2019; Jiménez & Castro, 2020; Vera & Rojas, 2023). Estas iniciativas favorecen
el aprendizaje activo, la integración temprana a la cultura científica y el
desarrollo de habilidades críticas necesarias para la práctica médica
contemporánea.
En síntesis, las competencias investigativas representan un eje esencial
en la formación médica. Su diagnóstico y fortalecimiento deben ser una
prioridad para las instituciones universitarias que aspiran a formar
profesionales comprometidos con la calidad y la innovación en salud.
Metodología
El presente estudio se enmarcó en el enfoque cuantitativo, por cuanto
buscó medir y describir de manera objetiva las competencias investigativas de
los estudiantes de medicina mediante datos numéricos y análisis estadístico
(Hernández et al., 2014). El diseño fue no experimental, transversal y
descriptivo, ya que no se manipularon las variables, y la recolección de datos
se realizó en un solo momento temporal con el propósito de diagnosticar el
nivel de competencias y proponer estrategias de mejora.
La población estuvo conformada por los 420 estudiantes matriculados en
la carrera de Medicina Humana de la Universidad San Pedro, sede Chimbote,
durante el semestre académico 2024-II. La muestra fue seleccionada mediante
muestreo estratificado proporcional por año de estudios, obteniéndose un total
de 130 estudiantes. Este tamaño muestral se calculó para un nivel de confianza
del 95 % y un margen de error del 5 %, garantizando la representatividad de las
diferentes cohortes.
Para la recolección de datos se utilizó un cuestionario estructurado y
validado, elaborado a partir de instrumentos previamente aplicados en contextos
similares (García et al., 2019; Torres & García, 2022). El cuestionario
estuvo compuesto por 30 ítems distribuidos en tres dimensiones: actitudinal
(motivación e interés por la investigación), cognitiva (conocimientos básicos
de metodología y estadística) y procedimental (habilidades prácticas para
diseñar, ejecutar y comunicar investigación). La fiabilidad del instrumento fue
evaluada mediante alfa de Cronbach, obteniéndose un coeficiente de 0.89, lo que
indica alta consistencia interna.
El estudio contó con la aprobación del Comité de Ética de la
universidad. Previamente, se solicitó la autorización institucional y se
garantizó el consentimiento informado de los participantes, asegurando la
confidencialidad y el anonimato de los datos, en concordancia con las
consideraciones éticas para la investigación con seres humanos (Asociación
Médica Mundial, 2013). La aplicación del cuestionario se realizó durante las
horas libres de clases, en formato impreso y bajo la supervisión de los investigadores.
Los datos recolectados fueron codificados y procesados utilizando el
software estadístico SPSS versión 27. Se aplicó estadística descriptiva para
obtener frecuencias absolutas y relativas, medidas de tendencia central y
dispersión. Para facilitar la interpretación, los niveles de competencia se
categorizaron en bajo, intermedio y alto, siguiendo criterios propuestos por
Vargas y Salazar (2020).
Resultados
El análisis de los datos permitió identificar los niveles de
competencias investigativas globales y por dimensiones en los estudiantes de
medicina humana evaluados.
En términos generales, los resultados muestran que solo un 16 % de los
estudiantes alcanzaron un nivel alto de competencias
investigativas, mientras que el 52 % se ubicó en un nivel intermedio
y el 32 % en un nivel bajo. Este hallazgo evidencia que más de
la mitad de los estudiantes aún no desarrolla plenamente las capacidades
requeridas para una práctica investigativa sólida.
|
Nivel
de competencia |
Frecuencia |
Porcentaje |
|
Alto |
21 |
16 % |
|
Intermedio |
68 |
52 % |
|
Bajo |
41 |
32 % |
|
Total |
130 |
100 % |
Al analizar las competencias investigativas por dimensiones específicas,
se observaron las siguientes tendencias:
Un 84 % de los estudiantes manifestaron una actitud positiva
hacia la investigación, mostrando interés y motivación para participar en
actividades científicas. Solo un 16 % evidenció una actitud poco favorable,
principalmente por percibir la investigación como compleja o poco útil en su
formación profesional inmediata.
En cuanto a los conocimientos metodológicos, los resultados muestran un
bajo dominio en aspectos clave de la investigación. Solo un 28 % de los
estudiantes demostraron conocer adecuadamente conceptos fundamentales como
tipos de diseño, técnicas de muestreo, análisis estadístico básico y normas de
ética en investigación. Un 49 % evidenció un conocimiento parcial, mientras que
el 23 % mostró desconocimiento general.
|
Nivel
de conocimientos metodológicos |
Frecuencia |
Porcentaje |
|
Alto |
36 |
28 % |
|
Intermedio |
64 |
49 % |
|
Bajo |
30 |
23 % |
|
Total |
130 |
100 % |
En cuanto a las habilidades prácticas para formular, ejecutar y
comunicar proyectos de investigación, los resultados fueron los más bajos:
apenas un 18 % de los estudiantes lograron un nivel alto, mientras que un 57 %
se ubicaron en nivel intermedio y un 25 % en nivel bajo. Este aspecto incluye
la capacidad para elaborar protocolos de investigación, organizar datos,
redactar informes según normas científicas y presentar resultados.
|
Nivel
de habilidades procedimentales |
Frecuencia |
Porcentaje |
|
Alto |
23 |
18 % |
|
Intermedio |
74 |
57 % |
|
Bajo |
33 |
25 % |
|
Total |
130 |
100 % |
Las entrevistas complementarias con los estudiantes revelaron que las
principales dificultades percibidas para desarrollar competencias
investigativas incluyen la falta de formación metodológica adecuada en los
primeros ciclos, la ausencia de
orientación docente especializada y la escasez de oportunidades para
aplicar los conocimientos adquiridos en proyectos reales, coincidiendo con lo
reportado por Jiménez y Castro (2020) y Torres y García (2022).
En síntesis, aunque existe una disposición positiva hacia la
investigación por parte de los estudiantes, persisten deficiencias
significativas en las dimensiones cognitiva y procedimental, lo cual pone de
relieve la necesidad de implementar estrategias pedagógicas orientadas a
fortalecer estas competencias desde los primeros años de formación.
Discusión
Los hallazgos del presente estudio evidencian que la mayoría de los
estudiantes de medicina humana evaluados presenta un nivel intermedio (52 %) o
bajo (32 %) de competencias investigativas, con solo un 16 % alcanzando un
nivel alto. Este patrón es consistente con los resultados reportados por Torres
y García (2022) en estudiantes de medicina de Lima, donde apenas el 14 %
alcanzó un nivel óptimo, señalando una tendencia generalizada de deficiencias
en este ámbito en las universidades peruanas.
La dimensión actitudinal arrojó resultados favorables, pues el 84 % de
los estudiantes manifestó interés y disposición positiva hacia la
investigación. Este dato concuerda con lo planteado por Pérez y Morales (2021),
quienes encontraron que los estudiantes valoran la investigación como una
herramienta para mejorar su formación profesional y la calidad de la atención
médica. Sin embargo, al igual que lo evidencian Martínez et al. (2021), esta
actitud favorable no se traduce necesariamente en el desarrollo adecuado de
conocimientos ni habilidades prácticas, debido a limitaciones institucionales y
pedagógicas.
Las dimensiones cognitiva y procedimental fueron las más deficitarias.
Solo el 28 % de los estudiantes alcanzó un nivel alto de conocimientos
metodológicos, mientras que en habilidades prácticas apenas un 18 % logró este
nivel. Estos resultados reflejan las carencias curriculares señaladas por
Jiménez y Castro (2020), quienes destacan que en muchas facultades de medicina
la formación en investigación es fragmentada, tardía y poco articulada con la
práctica profesional. De igual modo, la falta de tutores capacitados y de
oportunidades para aplicar los conocimientos adquiridos en contextos reales son
factores limitantes ampliamente documentados (García et al., 2019).
Las percepciones de los estudiantes recogidos en las entrevistas
confirman que estas carencias responden no solo a dificultades personales, sino
también a debilidades institucionales, como la ausencia de cursos de
metodología en los primeros ciclos, la falta de talleres prácticos y la escasa
integración de los estudiantes en proyectos de investigación vigentes. Este
diagnóstico coincide con lo señalado por Vera y Rojas (2023), quienes
argumentan que las universidades deben asumir un compromiso explícito para
promover la cultura investigativa como parte esencial de la formación médica
integral.
En suma, los resultados ponen de manifiesto la necesidad urgente de
implementar estrategias pedagógicas específicas para fortalecer las
competencias investigativas de los estudiantes. Entre las propuestas más
efectivas identificadas en la literatura destacan la implementación de
semilleros de investigación, la creación de programas de mentoría docente, la
inclusión de asignaturas metodológicas desde los primeros ciclos y la
participación obligatoria en proyectos de investigación como requisito de
titulación (Vargas & Salazar, 2020; Jiménez & Castro, 2020).
Por tanto, este estudio no solo diagnostica un panorama similar al de
otras realidades universitarias peruanas y latinoamericanas, sino que también
respalda la importancia de rediseñar los planes de estudio para garantizar la
formación de
médicos competentes en investigación, capaces de fundamentar su práctica
en la mejor evidencia disponible (OPS, 2019).
Conclusiones
1.
Predominio
de niveles intermedios y bajos de competencias investigativas.
La mayoría de los estudiantes de medicina humana de la Universidad San Pedro,
sede Chimbote, presentan un nivel intermedio (52 %) o bajo (32 %) de
competencias investigativas, mientras que solo un 16 % alcanza un nivel alto.
Este hallazgo confirma la existencia de carencias significativas en la
formación investigativa de los futuros médicos, similares a las reportadas en
otras universidades peruanas (Torres & García, 2022).
2.
Actitudes
favorables hacia la investigación.
Pese a las limitaciones encontradas en conocimientos y habilidades, los
estudiantes manifestaron una disposición positiva hacia la investigación
(84 %), lo que constituye una fortaleza sobre la cual pueden cimentarse
estrategias pedagógicas eficaces (Pérez & Morales, 2021).
3.
Deficiencias
en las dimensiones cognitiva y procedimental.
Las principales debilidades detectadas se concentran en los conocimientos
metodológicos básicos y las habilidades para formular, ejecutar y comunicar
proyectos de investigación, evidenciando una formación fragmentada y poco
práctica (Martínez et al., 2021).
4.
Necesidad
de fortalecer la cultura investigativa institucional.
Los resultados reflejan no solo limitaciones individuales de los estudiantes,
sino también deficiencias estructurales del entorno universitario, como la
escasa integración curricular de la investigación y la limitada orientación
docente (Jiménez & Castro, 2020).
En síntesis, es urgente implementar políticas y estrategias pedagógicas
que fortalezcan las competencias investigativas de los estudiantes de medicina,
asegurando una formación profesional integral y acorde a las demandas actuales
de la práctica médica basada en evidencia (Vera & Rojas, 2023).
1. Integrar la formación investigativa desde los
primeros ciclos.
Incluir en el plan curricular asignaturas específicas de metodología de
la investigación y redacción científica desde los primeros semestres, para propiciar
un aprendizaje progresivo y significativo.
2. Fortalecer las capacidades docentes en
investigación.
Capacitar a los docentes en técnicas de mentoría y actualización
metodológica, a fin de que puedan orientar eficazmente a los estudiantes en sus
procesos investigativos.
3. Desarrollar talleres prácticos periódicos.
Implementar talleres sobre análisis estadístico, uso de software de
investigación, redacción de artículos científicos y presentación de resultados,
complementando la formación teórica.
4. Fomentar la creación de semilleros de
investigación.
Organizar grupos de investigación estudiantiles (semilleros) vinculados
a proyectos reales, que permitan a los estudiantes adquirir experiencia
práctica y fortalecer su cultura científica.
5. Promover la participación en eventos
científicos.
Incentivar la presentación de trabajos en congresos, jornadas y
concursos de investigación a nivel local, nacional e internacional, para
estimular la producción científica y la visibilidad académica de los
estudiantes.
6. Monitorear periódicamente los avances en
competencias investigativas.
7.
Establecer
mecanismos de evaluación continua del nivel de competencias investigativas de
los estudiantes para identificar áreas críticas y ajustar las estrategias
implementadas.
Estas conclusiones y recomendaciones, fundamentadas en los resultados
obtenidos y en la literatura académica reciente, buscan contribuir al diseño de
políticas y acciones concretas orientadas a mejorar la calidad de la formación
médica y el desarrollo de una práctica profesional crítica, ética y basada en
evidencia.
Propuestas de mejora
1.
Incorporar cursos de metodología y redacción
científica desde los primeros ciclos de la carrera.
2.
Establecer programas de tutorías y mentorías con
docentes investigadores.
3.
Crear semilleros de investigación que integren a los
estudiantes en proyectos reales.
4.
Fomentar la participación estudiantil en eventos
científicos nacionales e internacionales.
5.
Desarrollar talleres prácticos periódicos sobre
análisis estadístico y uso de software de investigación.
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